El
término “postre” (“post”-“después de”) indica un concepto definido en la
comida. La dieta tradicional reserva para el final del almuerzo un alimento
relacionado con el disfrute y lo dulce, como el queso, frutas crudas o
cocinadas, y jarabes. Pero las mesas aristocráticas sirven preparados más
sofisticados. En Francia e Italia se documentan tortas hojaldradas rellenas de
frutas en compota –cerezas, manzanas, ciruelas– (misma receta que cuando las
rellenan de carne, verduras o pescado). En Sicilia y España hay referencias en
las crónicas a los mazapanes, panes dulces y bizcochos de frutos secos,
mientras que en el ámbito germánico gozan de popularidad las galletas horneadas
y especiadas son frutas silvestres, o en las Islas Británicas las flores
aliñadas. La elaboración de estos platos se explica detalladamente en el “Forme
of cury”, el primer recetario de dulces (siglo XIV).

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